Diseño y Diagramación: María Laura Linares Frailán

domingo, 18 de febrero de 2018

Crónicas Municipales

Crónicas Municipales. Joaquín Delgado.


Joaquín Delgado el autor de las novelas Trujillanas; Mana Juana,  Ni Cobro andino ni pago caraqueño.  Oriundo de la parroquia Chiquinquirá de la ciudad de Trujillo,  cabecera del valle de los Mucas, bordeado por la quebrada de Los Cedros. Lugar también de la virgen del Carmen, de Radio Trujillo 1280 AM.  Del Grupo Escolar Estado Carabobo, de la desaparecida colita champaña.

Tierra de Don Pedro Torres, Lorenzo Ávila, Quintín Uzcateguí, Faustino Ojeda, Humberto González Albano, Jesús Cegarra, Blanca González, Carmen Lugo, Josefina Tavera de Rosario, Elena de Ojeda, Margarita de Torres, Carmelina Sarmiento de Pacheco, Ramoncito Aranguren.

Don Joaquín Delgado, se inicia como escritor ejerciendo  la profesión minuciosa, primero como aprendiz de tipografía y luego como un trabajador destacado en el arte de la imprenta. Más adelante por un tiempo fue cronista de la ciudad Trujillo, la ciudad pacifica de acuerdo a Briceño Perozo, la tierra de María Santísima, según  Briceño Iragorry.

 Este libro titulado Crónicas Municipales, es una serie de ensayos cortos, publicados en periódicos locales entre los años de 1950 a 1960 y editado como libro en 1962. En donde se pueden apreciar, relatos biográficos de personajes relevantes de Trujillo contemporáneos como  Laudelino Mejías y su vals conticinio, Don Rafael Antonio Pernalete, Don Napoleón Coronado entre otros.

 Leyendas como;  La Piedra y la Llorona, esta es una fábula nacional, pero, cada pueblo la adaptada a su circunstancia, en este caso, como se dice a manera pueblerina.  Cuenta la historia, yo no sé ¡pero eso dicen!, que una mujer vivía en las cercanías de la Quebrada de los Cedros, con la esquina de San Francisco. Teniendo un niño chiquito, que lloraba mucho, la fastidio y está optó, por pegarle con la piedra de la cocina en la carita del  matándolo.  Luego arrepentida del crimen, llegó a la piedra a consolar su dolor de hecho, la roca tenía marcada las huellas de los pies de una mujer y un niñito.

Por las noches en las casas se reunían a contar pequeños relatos, fantásticos, tenebrosos y escalofriantes de algunos hechos ocurrido como el Toro de la otra vida.  También la búsqueda de entierros, el encuentro de una botija podía solventar la situación económica de una familia. 

Otra tradición el Rosario de las Animas, esto ocurría en la Parroquia Chiquinquirá, que en el mes de noviembre. El mes de las ánimas un grupo de rezanderos, pedían limosna, para comparar velas y aguardiente. Rezarle a las ánimas saliendo, desde la iglesia hacia el cementerio ubicado en la Calle Arriba en las faldas del cerro Must Abás.  Al legar se le rezaba con más fuerza, se lograba  visitar y limpiar las tumbas de los difuntos, además, ese día dejarle un alumbrado al pie de la cruz.

La Cruz de  Mayo es una fiesta popular nacional, en la Ciudad de Trujillo, tiene su propia consagración. Se celebra el 2 de mayo, con el rosario y cantos. Acompañada de una pella de chimo y un palo de aguardiente. Estaba a ubicada en cuatro lugares de ciudad, además la protegía.

Bibliografía.
Delgado, Joaquín. Mario. Crónicas Municipales. Imprenta del Estado. Trujillo. 1962.


viernes, 13 de octubre de 2017

Mi Infancia y Mi Pueblo.



Mi Infancia y Mi Pueblo (Evocación de Trujillo). Mario Briceño Iragorry.

Un 15 de septiembre del año de 1897, en la ciudad de Trujillo nació Mario Briceño Iragorry. Hoy en el 2017, estamos conmemorando 120 años de su natalicio.  Don Mario como también se le conoce, es uno de los grandes escritores que ha tenido Venezuela.  En sus memorias se puede apreciar unas grandes manifestaciones de valores de nuestra patria. Comenzando desde lecturas venezolanas, el ensayo al igual que el cartismo, fue su estilo preferido de su escritura.

Mi Infancia y Mi pueblo evocación de Trujillo, es la mirada de un hombre maduro, a su infancia y sobre todo a su ciudad, a su lugar, al pequeño lugar, que siempre llevara sembrado en su muerte hasta el último instante de su vida que fue un 6 de junio de 1958.

Esta memoria se pronuncia a través de tres epístolas, que nos recuerda la ciudad viajera como la denominara otro Mario pero en esta oportunidad, Perozo otro cuidador de la ciudad. Briceño Iragorry relata el Trujillo de inicio de siglo XX. 

Con este viaje nos reseña la arquitectura de la ciudad entre ellos el templo de Nuestra Señora de la Paz de la parroquia matriz. Lo que hoy en día es la catedral de Trujillo. De la cual don Mario, tiempo después fuera un personaje clave para su elación a diócesis. De hecho escribió un apasionado documento que lo titulo la Cenicienta con Mitra. 

Con relación a un lugar histórico de Trujillo como lo es la casa de la guerra a muerte hoy conocido como El Centro de Historia. Nos narra qué él, la miraba  con recelo y hasta con miedo. Justamente cuando  estudiaba en la casa de al lado y le tocaba cruzarla, no hacia corriendo para no oír los gritos temerosos de la muerte producto de la guerra.  

También describe internamente su imaginería, y por su puesto de Nuestra Señora María, la cual bautizó a la ciudad como la “Tierra de María Santísima”.  Nos narra sus festividades, patronales, sus creencias, cantos, poesías que le han producido sus habitantes, que junto a su fe en un ensueño perenne.   Precisamente en el centenario de nacimiento su corazón quedo enterrado en esta iglesia catedral.

Con ello recuerda sus paseos nocturnos de la mano de su padre desde el sector la candelaria hasta el calvario  o calle arriba, como también se le conoce. Para él fue placer mirar la caja agua y el chorro que la llenaba.

También nos hace memoria de un gran sabio Trujillo un quijote de las letras de la etnología, el sabio Rafael María Urrecheaga de la Torre su gran biblioteca que a raíz de su muerte se fue distribuyendo entre los habitantes del pueblo. Tradiciones antiquísimas como los enanos de la Kalenda tradición, que venía desde el Pueblo de más arriba, el pueblo del río San Lazaro. Esta avocación, es un apasionante recuerdo del pasado presente aún. 

Bibliografía.
BRICEÑO IRAGORRY, Mario. Mi Infancia y Mi Pueblo (Evocación de Trujillo). Caracas. 1981.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Revista de Cultura Nacional



Revista Nacional de Cultura. Ministerio Popular para la cultura.
 
La Revista Nacional de la Cultura, es una publicación venezolana fundada por Mariano Picón Salas en 1938.  Próxima a cumplir ochenta años, en el 2014 editó una publicación dedicada a Trujillo. Aquí encontramos una serie de trabajos de distintitos géneros y críticas literarias de nuestra cultura.

En esta oportunidad voy a realizar una sinopsis de un estudio biográfico del Dr. Mario Briceño Perozo, que es una memoria constante de su pueblo. La historia colonial estuvo presente en su escritura con títulos como: Los Abogados de la Colonia, Alcaldadas venezolanas en el Siglo XVI – XVII – XVIII. Ámbito Institucional de la Capitanía General  de Venezuela, Las Causas de la  Incidencia. 

Recuerda que este periodo  histórico lamentablemente lo tenemos olvidado, como si no fuera parte de nuestra memoria y hemos cometido el atropello de dividir la historia, que en lugar de hacernos más fuertes nos hace más débiles frente al tiempo que es inclemente y no caduca.

En cuanto a su Trujillo natal escribió: Barbarita de la Torre. El Cardenal Castillo Lara en Trujillo. Carmen Aura Carrillo. Cristóbal Mendoza el sabio que nunca muere. Cruz Carrillo en el Panteón Nacional. Domingo Briceño y Briceño. Don Cristóbal Mendoza abogado de la libertad.

Dr. Antonio José Pacheco. El ejemplo del Diablo. Fallecimiento del maestro Mejías. Historia del Estado Trujillo. La lección perenne de Mendoza. Los Muñecos de barro de Mario Briceño Iragorry. El Diablo Briceño. Poetas trujillanos. Don Juan de Trujillo. Un libro para Boconó. Trujillo la ciudad que no envejece. Trujillo la ciudad que no muere entre otros títulos. 

Cuando fue gobernador de Trujillo fundó la editorial Biblioteca de Cultura Trujillana donde se publicaron algunos títulos: Cosecha bajo el miedo de Víctor Valera M. cromos Trujillanos de Ramón Tirado B. Inquietudes acerca de la Educación en Venezuela de Arnoldo Gabaldón.

En la entrada de su casa natal en la ciudad pacifica como él  llamó a Trujillo se encuentre en un mosaico  con este soneto: Esta es tu casa caro amigo/ que llega indecisos a los umbrales/ sus puertas dos alas fraternales/ abiertas siempre en actitud de abrigo/ aquí se requiere conversar contigo/ vivir tu dicha, consolar tus males/ de nadie denigrar pues somos leales/ hasta la enemistad del enemigo. / Ricos no somos en metal, empero/ servimosa quién urge de servicio, / libre del odio y de la envidia crasa/ ¡salve hermano! Vibrante caballero/ que demora las plantas en el quicio,/ no toques la puerta, ¡ pasa … pasa! 

Don Mario Briceño Perozo  nació en la ciudad, un 22 de julio de 1917, el último de los 16 partos que tuvo su madre, Eustoquia Perozo Briceño, poetisa conocida como la Alondra del Castán. 

Bibliografía.
Revista Nacional de la Cultura. Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Caracas. 2014.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Trujillo en sus novelas



Trujillo en sus novelas. Isidoro Requena.
 
Dice el maestro Isidoro Requena: “La novela trujillana es novela de la oralidad asume la voz del campesino y la graba en escritura fresca y libre”. (1992: 45). Además  reconoce los valores de la lengua, costumbres religión, artes plásticas, música consagrada en la literatura.

 Están presente no solo en la novela, sino en el ensayo, el cuento y en la poesía. Es el reflejo de su geografía, Trujillo en su conformación geográfica tiene influencia con el llano con Barinas, Portuguesa por Boconó. También por este municipio y Urdaneta con la montaña Merideña, con la Zona Baja y La ceiba con el Zulia, y una relación estrecha con la ciudad de Maracaibo. Con Carache  el estado Lara, con la ciudad de Carora y Arenales. 

Trujillo en su narrativa, el Dr. Requena nos recuerda la llagada de la imprenta  a nuestra región en (1864). También la publicación de la primera novela trujillana con el título de “Bolivita” en 1901 de Ángel Carnevalli Monreal, publicada por entregas en El Correo de Aragua de La Victoria, siendo una novela eminentemente criolla. 

La novela trujillana está clasificada con el siguiente orden: la narrativa criolla, como “Bolivita”, inspirada desde el liberalismo humanista. Este género que lo continúan Américo Briceño Valero, Manuel Fernando Mendoza. La novela social escrita por Segundo Joaquín Delgado con Mana Juana y Ni cobro andinos ni pago caraqueños. De Víctor Valera Martínez con la Brisas viene lejos, que se desarrolla entre Monay  y Maquiche.

En la novela histórica escrita entre el ensayo y la narrativa se encuentra Los Riberas, de Mario Briceño Iragorry.  En el estilo de la novela moderna los grandes exponentes son: Antonio Pérez Carmona con Paula, Ednodio Quintero, con la Danza del jaguar. Guillermo Morón con su novelas El gallo de las espuelas oro, desarrollada entre Cuicas y Carora al igual que Los hechos de Zacarías, desenvuelta entre Arenales y Cuicas.

 Pero la más destacadas y sentida de este tiempo literario es País portátil de Adriano González León. También aparecen, No es tiempo para  rosas Rojas de Antonieta Madrid y David Alizo  con, Esta vida de diablo. Otros títulos: Osmán  Aranguibel, Las Iras del orate. Rafael Ramón Castellanos, La Zarandalí.  Salvador Peña Vásquez, Drama de honor, José Domingo  Tejera Hernández , La esfinge  indiana.

Afirma  el maestro Requena, que Trujillo tiene como patrimonio, un sólido pasado histórico, con una rica  historia política, social, económica, cultural. Pero sobre todo cultura, que se ha trasmitido a través de una compleja, memoria guardada en pentagramas sonoros, coplas, manifestaciones artesanales, de piedra, barro, madera y tejidos.

Con sus leyendas poemas, Trujillo es un territorio histórico que por medios de sus acciones ha logrado transforma su propio destino de hombres de sucesión de generaciones que con la escritura ha sido capaz de, “tejer y destejer  de un cultura” (1992. 12).

Bibliografía.
REQUENA, Isidoro. Trujillo en sus novelas. Biblioteca Trujillana de Cultura. Valera.  1992.